ENVICIADA CON EL EJERCICIO.

Mujeres balance les presentamos una historia real sobre como el ejercicio se mete por nuestras venas hasta el punto de crear adicción, una adicción de la buena, una adicción positiva a la cual queremos invitarte !!!Las dejamos con nuestra Mujer Balance, Camila Canabal y su post original de www.asilovecamila.com …

Nunca pensé que podría pasarme, hasta mis 35 años hacía ejercicio intermitentemente. Empezaba a ir a algún gimnasio el lunes, dejaba de ir el miércoles y, con suerte, retomaba el martes siguiente. Solía ser como un cometa, aparecía un mes o una semana y me desaparecía las otras, así ocurrió durante muchos años.

Cuando me mudé de país, entendí que mi mente necesitaba algún tipo de escape y creo que mi primer refugio fue el ejercicio. Tuve la suerte de comenzar a vivir en un lugar donde se puede correr seguramente hasta de madrugada, así que comencé a hacerlo.

Al principio, lo más que podía exigirme eran 10 minutos, fui aumentando el tiempo con el paso de los meses, hasta llegar a 40 minutos sin parar. Cuando no podía correr, iba al gimnasio, hacía alguna clase o simplemente me ejercitaba unos minutos en alguna máquina de cardio. A veces trabajaba con algún entrenador, lo que me ayudó a entender sobre pesas, entre otras cosas. Creo que poco a poco fui aprendiendo a ejercitarme sola.

Si te estás preguntando si soy una adicta con el ejercicio o si desde el primer día sentí adicción por él? Pues, la verdad es que no, un rotundo no.

En mi caso todo comenzó porque necesitaba drenar mi estrés de aquel cambio en mi vida, la verdad fui casi obligada por la “teoría” de que el ejercicio libera y así lo vi los primeros tres meses.

Para nadie es un secreto que el hacer ejercicio te ayuda a mejorar en muchos aspectos, que van más allá incluso de hacerte lucir flaca y bella. El organismo también se ve beneficiado, ejercitarnos nos hace personas felices, pues liberamos endorfinas, la sustancia química de la felicidad, mejorando nuestro autoestima y dejando a un lado la depresión, también fortalece nuestro sistema cardiovascular y respiratorio, nos brinda flexibilidad y además entre otras enfermedades nos ayuda a prevenir la diabetes y otras enfermedades relacionadas a la vida sedentaria.

Una vez pasado los tres primeros meses, que fueron una especie de prueba, me empezó a gustar aquella sensación luego de ejercitarme, ese “after feeling”, un no se qué, que te relaja, te da ánimo, te hace sentir más fuerte y hasta te dan ganas de ir sonriéndole a la vida. Sí, FELICIDAD que le llaman. Aunque a mis 40 años entiendo que esta sensación se vive  solo por momentos puntuales, porque la  vida no es perfecta y está llena de alegrías y tristezas. De momentos, de altos y bajos, de triunfos y derrotas. Yo no quise perder mis “momentos  felices” de cada día, no me puedo dar el lujo de negarme ante una sensación tan placentera y que encima incide tan positivamente en la salud por esta razón me quedé entrenando y, casi, enviciada con el ejercicio.

Ahora entreno entre tres y cinco veces por semana. Uy, me enamoré del Pilates, experimenté el Yoga y cuando siento que estoy muy ansiosa salgo a caminar, como si alguien me persiguiera. ¡Camina Camila, Camina!

SI QUIERES INTENTAR PROBAR ESTE ESTILO DE VIDA TE RECOMIENDO: 

1-  Hacer una rutina por lo menos por tres meses, aunque te podrá costar,  al haber pasado esta etapa no querrás parar. ¡Aguanta!

2- Cada persona es diferente. Evita copiarte la rutina de tu amiga, enfócate en conocer tus posibilidades diarias y sobre todo lo que te puedes exigir físicamente.

3- Empieza con 30 minutos de alguna práctica. No te exijas de más al comienzo.

4- No te pongas excusas, hasta las escaleras de tu edificio pueden ser el lugar perfecto. Lo que tienes que tener son las ganas. También hay muchos apps de ejercicios o rutinas en casa en Youtube, yo tengo varias en mi canal #asilovecamila

5- Es preferible que hagas ejercicio entre una o dos veces por semana a que te quedes sentada y no hagas nada más.

Por último, no uses el tiempo como excusa, usa como excusa el ejercicio.

Cualquier esfuerzo vale la pena siempre que el premio sea vivir  saludable y regalarle a tu día felicidad, ¿te quedarías enviciada con el ejercicio?.

Camila Canabal

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